¿Por qué algunos profesionales de la salud no sufren “burnout”, incluso trabajando bajo presión extrema?
El burnout o síndrome del trabajador quemado se ha convertido en un problema grave en el sector sanitario. Tras la pandemia, muchas médicas, médicos, enfermeras y otros profesionales han llegado al límite del desgaste emocional y físico. Sin embargo, no todos reaccionan igual: hay quienes, pese a vivir el mismo nivel de estrés, no se queman. ¿Qué los hace diferentes?
Un nuevo estudio liderado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y la Fundación Galatea y con el apoyo de la Fundación «la Caixa», busca entender por qué algunas personas consiguen mantener la resiliencia en contextos tan exigentes. El objetivo es identificar qué factores los protegen, para poder aplicarlos como estrategia preventiva o de mejora del bienestar en el ámbito sanitario.

Claves para resistir el burnout
Según Oriol Yuguero, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Arnau de Vilanova e investigador principal del proyecto, “queremos saber si hay rasgos de personalidad, hábitos o actividades sociales que ayudan a sobrellevar mejor la presión: ¿quizás tienen una vida social más activa, practican deporte o participan en actividades grupales como cantar en una coral?”
Después de una primera fase cuantitativa que permitió identificar los médicos y enfermeras con niveles más bajos de desgaste de un total de 600 participantes, la segunda fase, de carácter cualitativo, se cerró a finales de diciembre. En total, 117 profesionales han formado parte de esta segunda fase que se ha centrado en identificar de qué manera afrontan las situaciones de estrés estos profesionales. Se han llevado a cabo siete grupos focales en Barcelona, dos en Tarragona, uno en Lleida y uno en Girona.

Claves para resistir el burnout
Según Oriol Yuguero, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Arnau de Vilanova e investigador principal del proyecto, “queremos saber si hay rasgos de personalidad, hábitos o actividades sociales que ayudan a sobrellevar mejor la presión: ¿quizás tienen una vida social más activa, practican deporte o participan en actividades grupales como cantar en una coral?”
Después de una primera fase cuantitativa que permitió identificar los médicos y enfermeras con niveles más bajos de desgaste de un total de 600 participantes, la segunda fase, de carácter cualitativo, se cerró a finales de diciembre. En total, 117 profesionales han formado parte de esta segunda fase que se ha centrado en identificar de qué manera afrontan las situaciones de estrés estos profesionales. Se han llevado a cabo siete grupos focales en Barcelona, dos en Tarragona, uno en Lleida y uno en Girona.
Tecnología inmersiva para medir la resiliencia
La tecnología inmersiva ha tenido un papel muy relevante en esta segunda fase. Durante el año 2025 hemos producido distintos vídeos 360º que recrean situaciones muy estresantes vinculadas a la práctica profesional de personal médico y de enfermería, en colaboración con el equipo de expertos en simulación médica 4D Health. Todos los participantes en el proyecto han vivido una experiencia inmersiva de realidad virtual donde se han enfrentado a una situación estresante en la cual pueden encontrarse en su día a día.

Resiliencia sanitaria: un imperativo ético
Este es el primer proyecto en España centrado específicamente en la resiliencia del personal sanitario, y se prevé que aporte evidencias útiles para diseñar nuevas acciones de promoción de la salud y de autocuidado que contribuyan a mejorar el bienestar de los profesionales de la salud. El equipo investigador hace una valoración muy positiva de la investigación y expresa su agradecimiento a todas las persones participantes por su implicación a lo largo de todo el proceso, así como a los colegios profesionales que han colaborado para acoger con éxito la fase cualitativa.

Resiliencia sanitaria: un imperativo ético
Este es el primer proyecto en España centrado específicamente en la resiliencia del personal sanitario, y se prevé que aporte evidencias útiles para diseñar nuevas acciones de promoción de la salud y de autocuidado que contribuyan a mejorar el bienestar de los profesionales de la salud. El equipo investigador hace una valoración muy positiva de la investigación y expresa su agradecimiento a todas las persones participantes por su implicación a lo largo de todo el proceso, así como a los colegios profesionales que han colaborado para acoger con éxito la fase cualitativa.
Tal como señala Toni Calvo, director de la Fundación Galatea: “Cuidarse para seguir cuidando no es una opción, es un imperativo ético y deontológico”.